EL PODER DE LOS LIMITES


Si Usted hace exactamente lo que le indicaré en este articulo, será un padre que decidió asumir el reto de imponer límites y autoridad a su hijo, consciente de ese ciudadano del mañana, buen padre de familia y magnífico ser humano.

Seguro a Usted le ha sucedido lo mismo. Un grueso número de personas que he conocido en mi vida tanto personal como profesional, han sido seres humanos excepcionales sí, pero con personalidad conflictiva y aversa a cumplir las reglas y normas de convivencia más elementales. Se trata de seres de personalidad trasgresora por naturaleza.

Sin embargo, sabia Usted que ningún ser humano nace siendo un ser conflictivo o trasgresor. Ello no esta en el código genético, es decir en su sangre. Se trata entonces de un hábito que no nace con nosotros y que a la postre se convierte en parte de nuestra forma de ser y personalidad; por lo tanto, al ser un mero habito, es posible delinearse desde los primeros meses y años de formación a través de la implementación de un simple pero poderoso instrumento al cual muchos PADRES le tememos pero que está al alcance de todos: LIMITES Y  AUTORIDAD BIEN ENFOCADA.

Por supuesto que es muchísimo más fácil, cuando el bebe rompe en llanto,  colocarle el chupo, darle un chupetín, mimarlo, cargarlo, regalarle un juguete nuevo, etc. Todo con tal de que no llore ni haga pataleta. Sin embargo, es probable que lo correcto fuere  impartirle autoridad e imponer límites en ese momento antes que permitirles salirse con la suya. Obrar así, es decir, permitiéndoles imponer su voluntad  sobre lo que debería ser, va creando en este pequeño ser, el habito de tener siempre la razón, de adquirir el control de las situaciones, de imponer su voluntad y capricho sobre el de los demás, en este caso, sobre los mismos padres, parientes y colaboradores más cercanos a él.

En cambio si en vez de darle la colombina o chupete para que no haga pataleta, se le explica porque no se la merece y que tiene que hacer para ello; muy probablemente causara una agitada y fuerte reacción inmediata de descontrol y de rabia, que si uno como padre, logra controlar y mantenerse dueño de sí, por lo menos calmado, en breve tiempo, la furia se acallara y el niño empezara a entender que no siempre es posible hace r lo que el quiere o desea y que quien tiene el control no es el.

Aun en el supermercado, en el restaurante, en la iglesia o en cualquier lugar público donde habitualmente suelen lucirse los niños que son conocedores que justo allí tu no podrás imponerle todo el peso de tu autoridad y los límites por fuerza se relajarán, lo cual aprovechan para intentar romper las reglas convenidas, allí, allí mismo, debes mantener el control de la situación, no dejarte agitar y no ceder a la presión del qué dirán frente a la gritería del niño. Sácalo del lugar y explícale calmadamente porque lo que quiere o desea no es posible en ese momento. Probablemente lo puedes negociar para otro momento u oportunidad, pero no ceder a la presión en ese momento.

Sería más fácil comprarle lo que desea, dejarlo arrastrarse en el piso o permitirle que haga lo que quiere. De esa manera el padre puede continuar chateando en el Messenger o muy atento del Facebook o simplemente viendo la tele. Esto es: El padre feliz, el niño también reinando una falsa y aparente paz en el hogar. Ese niño, es el adulto trasgresor del futuro, es probablemente ese excepcional ser humano a quien por facilismo, miedo, pereza no le impusieron límites ni le ejercieron adecuada autoridad cuando era el momento y que termina no aceptando una cerrada en el trafico de otro descuidado conductor zanjándose en una riña a los puños o el adulto que simplemente controvierte con todo aquel que ose no estar de acuerdo en algún tema o asunto con el, incluida su esposa o sus propios hijos o subordinados.

Estas personas sufren muchísimo en su vida, así que para evitarles ese sufrimiento a sus hijos, los padres debemos asumirlo por ellos desde ahora e imponer límites sin miedos ni reservas, así ello nos resulte mucho mas desgastante y dificultoso que el haberles permitido dejar hacer y dejar pasar.

Recuerde siempre mantener la calma y su postura de autoridad inteligente. Para ello le sugiero siga los siguientes tips:

1. Mantenga la calma,

2. No se tome nada personalmente,

3. Finja enfado (no lo sienta en realidad)

4. Escuche

5. No ceda.

El Autor.

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