HIPERACTIVIDAD PALABRA DE MODA


Tu hijo no deja de moverse en la silla, se demora una eternidad en hacer sus tareas, es distraído y hasta por  tonterías,  tienes que estar a su lado todo el tiempo,  tienes que repetir  la misma orden cinco veces para que obedezca (si es que obedece)… ¿te suenan estas quejas?.

La mayoría de padres y madres las hemos sufrido en nuestra piel más de una vez y sin embargo, no todos nosotros consideramos a nuestros hijos hiperactivos. ¿Qué tiene mi hijo realmente de hiperactivo? ¿Puede ser que sencillamente sea un niño inquieto y curioso? ¿Es posible que yo no sepa adaptarme a su ritmo de aprendizaje y por eso su conducta sea tan nerviosa?

HIPERACTIVIDAD es una palabra muy seria que no debe pronunciarse al azar ni servir de etiqueta para niños activos. Ojo: ¡la inquietud de los  niños  no siempre significa  hiperactividad!.

Tranquila,  NO TE PREOCUPES, si aprendes la información que te compartimos en este artículo y que es una excelente recopilación realizada durante años la cual ha sido puesta en práctica por nosotros mismos con nuestros propios hijos, te decimos con total certeza que  funciona. GARANTIZADO

GENERALIZACION.

La proliferación excesiva de niños  “llamados” hiperactivos ha puesto de actualidad una preocupación importante de padres y educadores sobre este tema,  socializado y convirtiendo el termino en un comentario de corrillo, en un tema de fácil valoración y una forma de poner un cartelito de definición personal a aquellos niños que no entendemos.

Es bien conocido  que una de las principales preocupaciones de las madres es  educar a nuestros hijos felizmente sin tener que estar castigándolos o que sus maestros los estén reprochando, razón por la cual vamos a listar de manera sencilla unas características que les guiaran en ese reconocimiento en su hijo cuyas características suelen ser:

Según Still:

1. Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño

– De 0 a 2 años: Descargas mío clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
– De 2 a 3 años: Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.
– De 4 a 5 años: Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
– A partir de 6 años: Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

2. Causas de la hiperactividad infantil

La hiperactividad infantil es bastante frecuente, calculándose que afecta aproximadamente a un 3% de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (hay 4 niños por cada niña). En el año 1914 el doctor Tredgold argumentó que podría ser causado por una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos. Posteriormente en el 1937 C. Bradley descubre los efectos terapéuticos de las anfetaminas en los niños hiperactivos. Basándose en la teoría anterior, les administraba medicaciones estimulantes del cerebro (como la benzedrina), observándose una notable mejoría de los síntomas.

3. Síntomas en un niño hiperactivo

Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:
– Dificultad para resistir a la distracción.
– Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
– Dificultad para atender selectivamente.
– Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
– Actividad motora excesiva o inapropiada.
– Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
– Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
– Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
– Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
– Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
– Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.

3. Tratamiento de la hiperactividad

El tratamiento depende de cada caso individual. El tratamiento farmacológico es a base de estimulantes para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor, y sedantes en el caso de que el niño muestre rasgos sicóticos.
El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez que se le aplican técnicas de modificación de conducta.
El tratamiento cognitivo o autoconstrucciones, se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.

A esto se suma la preocupación por los comentarios en torno a la Ritalina , medicamento utilizado para el tratamiento de los niños con trastornos del comportamiento.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no es un invento de nuestros días ni es una moda para rotular niños problemáticos. Es una alteración del sistema nervioso, específicamente en la regulación de algunos neurotransmisores, que son aquellas sustancias que permiten al cerebro la conducción de estímulos nerviosos necesarios para que se den procesos tan complejos como la atención, el control voluntario de la actividad motora y el control de los impulsos. Fallas específicas en dichos procesos de regulación que impiden a los neurotransmisores cumplir su función específica podrían generar manifestaciones caracterizadas por: dificultades en la atención y en la concentración en un amplio rango de actividades, inquietud motora persistente e impulsividad.

¿Quién es el profesional que realiza este Diagnóstico?

Los profesionales en Psiquiatría y Neurología Infantil son los más idóneos para dicha labor y trabajan en estrecha comunicación con los Psicólogos Clínicos para orientar todos los aspectos relativos al tratamiento. De un diagnóstico acertado depende el inicio de un tratamiento eficaz.

¿Una vez hecho el diagnóstico que tipo de tratamiento se debe seguir? Según las investigaciones más recientes y rigurosas el tratamiento recomendado es aquel que incluye la medicación, la psico-educación a los padres, y la terapia de la conducta. Esta última es un tipo de psicoterapia que entrena a los padres en el manejo de los comportamientos problemáticos más frecuentes del niño.

El abordaje de otros trastornos asociados es fundamental para obtener éxito en el tratamiento ya que los niños y adolescentes con TDAH presentan con mayor frecuencia otros trastornos emocionales y del comportamiento asociados, al igual que trastornos del aprendizaje. El funcionamiento familiar y el entorno en el que vive el niño son aspectos esenciales que no se deben pasar por alto ya que determinan en muchos casos el éxito ó el fracaso del tratamiento en el tema) generando múltiples malentendidos entre lo que se puede considerar normal ó anormal en el comportamiento de niños y adolescentes.

Lo que verdaderamente nos preocupa sobre este tema, es que hoy en día, profesores padres, tíos y abuelos y hasta amistades pretenden “rotular”  portándose mal o esté siendo travieso o porque simplemente no esté´ prestando atención en clase  y  esto es un error grave- que la hiperactividad se emplee indiscriminadamente para hacer referencia a comportamientos “difíciles” en los niños ó que los adultos consideran “inmanejables”. Este tema es   una preocupación de padres y educadores debido a la proliferación masiva de información que en muchos de los casos no es la más confiable y está plagada de confusiones (medios de comunicación, Internet, comentarios de personas no especializadas en el tema) generando múltiples malentendidos entre lo que se puede considerar normal ó anormal en el comportamiento de niños y adolescentes.

La proliferación excesiva de niños ”llamados” hiperactivos ha puesto de actualidad una preocupación importante de padres y educadores sobre este tema, de tal manera que un trastorno como es la hiperactividad se ha socializado y se ha convertido en un comentario de corrillo, en un tema de fácil valoración y una forma de poner un cartelito de definición personal a aquellos niños que no entendemos. 

En  nuestra  opinión, todo ello es consecuencia de un fenómeno social ampliamente extendido entre la población del que no escapamos ni los padres ni los educadores. Cada vez soportamos menos la conducta irregular. Nos gustan los niños despiertos, curiosos, experimentadores del universo que les rodea, pero eso sí… hasta un cierto límite, fuera del cual nos incomodan y nos hacen sentir insatisfechos.

Cuando el niño no se ajusta a nuestras expectativas, al no entender lo que está ocurriendo, definimos al hijo o al alumno con palabras (más bien conceptos) que nos ayudan a encuadrar la situación y nos dan una falsa sensación de tranquilidad.

Más que definir una entidad clínica, cuando a veces hablamos de que un niño es hiperactivo hablamos de nuestro estado anímico personal, de lo que nos cuesta soportar al hijo inquieto que llama constantemente la atención o al alumno que nos obliga a dedicarle más tiempo. Podemos olvidar que los motivos por los que un niño no atiende o no se concentra son muchos: cansancio, aburrimiento, tareas demasiado largas para su edad, inmadurez… Y que su desobediencia puede ser debida también a que no entiende las instrucciones.

La Actividad de los Padres frente al hijo Hiperactivo:

Los padres en general no estamos preparados para contener un hijo inquieto. Los horarios laborales, las prisas, la escasa tolerancia a la conducta desobediente fomenta en muchos casos una ruptura emotiva de las relaciones padres-hijos, creando un círculo vicioso de nervios e irritación que refuerza precisamente las conductas que queremos evitar.

Muchos niños medicados y tratados como hiperactivos en realidad lo son porque entran en este perfil de niño inquieto, distraído, que nos obliga, que nos hace sentir la necesidad de implicarnos y de gastar energía, que nos complica la vida cuanto queremos que ésta, tanto en el ámbito familiar como escolar, sea tranquila. Quizás deberíamos reflexionar más sobre las dificultades para educar en el día a día, la falta de pautas claras en la educación familiar, la pérdida de valores en la formación académica antes que proyectar sobre los niños nuestro propio cansancio o ignorancia.

Muchas veces tenemos en casa un niño sobreactivo (no hiperactivo), es decir, con exceso de movimiento pero que con una adecuada contención es capaz de controlarse, atender y seguir las pautas y hábitos de los padres y del colegio. La enseñanza del autocontrol en nuestros hijos es un objetivo de los primeros años de vida en la familia; de ahí que estén apareciendo en estos últimos años niños con falta de hábitos y de ritmos estables de vida, que pasan por hiperactivos cuando en realidad son fruto de una escasa atención a sus necesidades educativas y afectivas.

El papel de la educación?

Hoy en día la escuela no responde generalmente a las necesidades educativas y de crecimiento de los alumnos. Para dar clase necesitamos niños sentados, escuchando largas explicaciones, con objetivos académicos densos, dando escasa importancia a la vivencia, experimentación y tiempo de descubrimiento donde el alumno sea el objetivo no los contenidos.

Muchos alumnos no encajan en este perfil, se cansan, se aburren y una forma de manifestarlo sobre todo en edades tempranas ( hasta los 8 años) es moverse, distraerse y llamar la atención.
No todos estos niños son hiperactivos y con déficit de atención. Simplemente reflejan una forma de “dar las clases”, una pedagogía que no estimula ni activa la atención selectiva de los alumnos y en consecuencia se mueven demasiado, hablan, creando conflictos entre ellos. El maestro con gran número de niños en la clase y con la presión de cumplir la programación pierde su capacidad perceptiva y de selección de aquellos alumnos con necesidades educativas especiales, metiendo en el mismo saco al niño hiperactivo y a aquel que no lo es.

Conocemos el caso de un niño muy cercano a nuestra familia quien tuvo que sufrir en carne propia las consecuencias de ser rotulado en su colegio como niño hiperactivo porque en el colegio  que estaba estudiando pretendían que el niño estuviera quieto durante toda la clase de ciencias que duraba aproximadamente una hora, este niño necesitaba levantarse de la silla, realizar trabajo exploratorio y no permanecer todo el tiempo en la silla. Así que como no “ENCAJABA” dentro de los parámetros del colegio, fue diagnosticado con hiperactividad y empezó innumerables tratamientos con Ritalina, que al cabo del tiempo le causaron daño. Así que, su madre tuvo que consultar con otro especialista y después de un análisis detallado tuvo que realizar otro tipo de terapia que por supuesto no tenía que ver nada con Ritalina: Hoy en día, este niño estudia y crece feliz y tanto sus padres como profesores saben y conocen que es un niño no hiperactivo sino que requiere de una estimulación diferente y adecuada.

Ser sobreactivo es una situación muy corriente que solo nos dice que existe un exceso de movimiento, diferente del fenómeno hiperactivo, que es una entidad clínica, un trastorno grave, con múltiples repercusiones en todos los ámbitos donde se mueve el niño.

En esta situación, a muchas familias se les abre la esperanza a través de una pócima maravillosa que lo cura todo. Es la famosa pastillita que, dada a un determinado número de niños y en situaciones concretas, permiten solucionar la conducta de un niño inquieto.

Es cierto que esta medicación ha ayudado a muchos niños, clínicamente diagnosticados como hiperactivos, a superar las barreras que le separaban de una relación normal con sus padres, con sus compañeros de clase, con su maestros y consigo mismos, teniendo al mismo tiempo una atención personalizada y un seguimiento multiprofesional adecuado.

Pero hay que  tener cuidado. El abuso indiscriminado de esta medicación, sin pruebas clínicas adecuadas (electroencefalograma, mapa de actividad cerebral, cartografía…) junto con un escaso seguimiento individual, familiar y escolar, la han convertido para muchos padres y maestros en una pócima mágica que libera de las tensiones y de la responsabilidad de implicarnos y de buscar otras soluciones que no sean las de dar solo una medicación.

Por ello, lo primero y más importante es saber si existen unos determinantes, unos signos que nos puedan acercar a una detección precoz, una orientación especializada en estos temas antes de que denominemos a nuestro hijo con tanta ligereza de hiperactivo.

Al finalizar la lectura de este artículo,  a través de las pautas y teorías  que hemos recopilado podrás ayudar y enfocar a tu hijo(a) pero sobre todo, lo más importante es que  impedirá que tu hijo o hija  sea rotulado  con  el término de hiperactivo, y por afán o moda tenga que ser expuesto a medicamentos que no necesita y le causen efectos adversos hacia el futuro.

Que tal si consultas el tema con el pediatra de tu hijo. Que tal si te atreves a pedir una cita al psicólogo y en una o dos sesiones logras la tranquilidad de estar en el camino correcto con tu hijo y su tratamiento y manejo.

2 comments so far

  1. Heraldo de Estrellas on

    Es verdad, la palabra hiperactivo esta de moda, y son precisamente los maestros quienes las usan como cualquiera otra de su vocabulario; yo estoy estudiando Lic. en Educación Primaria y de las primeras cosas que he aprendido por mis experiencias en la escuela primaria es que existen muchas clases de personas, como los hay de flores, que todos somos diferentes y que es precisamente eso lo que hace tan maravillosa a la humanidad, como docente debo aprender que no existen los alumnos problemas y que el problema verdadero es el sistema que no admite a quienes son diferentes; como dice un libro que leí hace tiempo; debes aprender a desarrollar las potencialidades de tus alumnos, no esperar que ellos se adapten a ti, sino todo lo contrario debes ser tu quien diversifique sus metodos y estrategias para lograr el maximo cometido de la escuela, transmitir conocimiento significativo.

    Un saludo desde http://lunare.wordpress.com ojala pueda pasar a dejar un comentario a mi blog, gracias de antemano….

    • hijosypadres on

      Heraldo, gracias por tu comentario que por demas esta decir, proviene de una persona altamente calificada y conocedora que debe lidiar dia por dia con este tema. Nos encanta que la informacion contenida en este articulo te haya resultado provechosa y confiamos en que los diferentes contenidos que estaremos publicando sean igualmente revisados por ti y que te sentiras con la confianza y libertad de opinar sobre ellos y de sugeerirnos mejoras o profundizaciones. Igualmente te invitamos a que nos sugieras temas. Estaremos visitando tu pagina e igualmente haciendo opiniones constructivas. Muchas gracias un Abrazo.


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