La Importancia de Jugar con TU Hijo


La Importancia de Jugar con Los Hijos

De acuerdo con un estudio del Colegio de Pedagogos de Cataluña (España) el juego duplica la capacidad de concentración y de memoria del niño, por lo que el aprendizaje resulta más sencillo cuando realiza este tipo de actividad. Sin embargo, un padre puede tener muy buenas intenciones y no saber cómo hacer ese encuentro atractivo y beneficioso.

La falta de tiempo, el cansancio y las ocupaciones diarias, son las excusas más frecuentes para dejar a un lado el acompañamiento en los juegos, pero, en realidad, sólo algunos minutos son suficientes para hacer un intercambio de experiencias entre generaciones.

Jugar con los hijos es la mejor manera para conocerlos y ser partícipe de su proceso de crecimiento. Invertir un poco de tiempo diario para jugar con ellos hará que sus actividades recreativas sean más significativas, además, los hace sentir importantes y confiar más en sus capacidades. Sin embargo,  a muchos padres y madres les puede resultar tedioso y, además, requiere un esfuerzo en el día a día marcado por el estrés y el poco tiempo libre.

No obstante, si es posible jugar con los hijos, para ello se puede estar utilizando materiales didácticos, loterías hechas en casa, latas, cuerdas o simples juegos imaginarios donde el niño ponga las reglas y a través de los cuales ellos  mejoren su equilibrio y habilidades motrices; estos juegos en familia activan la imaginación, hacen que los niños piensen y tomen decisiones con más rapidez; además, pueden reforzar sus conocimientos en matemáticas, lenguaje y ciencias, sin que ellos lo noten. Los padres aportan a los juegos comunes de los niños, un refuerzo para sus conocimientos, y los niños ayudan a los padres a relajarse y recordar la infancia que tanto bien hace para las personas que se sumergen en el trajín diario.

Así pues, los expertos recomiendan a los padres dedicar al menos media hora diaria a jugar con sus hijos.

No es necesario gastar mucho dinero en juguetes, la creatividad y la imaginación son las aliadas de los padres para tener siempre nuevas alternativas.

El Juego  en Menores de 3 Años:

El juego es especialmente importante hasta los tres años de edad, dado que en ese periodo de tiempo los niños juegan menos entre sí y prefieren a sus padres.

Para los niños menores de 3 años los mejores juegos son los que activan sus capacidades físicas como correr, saltar, utilizar balones o elementos grandes y vistosos. Hacer que los niños separen elementos por tamaño, color y forma, o hacer que el niño siga con su mirada la luz de una linterna mejora sus reflejos capacidades mentales y concentración.

El Juego Entre 4 y 7 Años:

Entre los 4 y los 7 años los juegos en los cuales cambian de papeles o imitan son los más llamativos, pues es la época en la cual idealizan personajes e imitan las actitudes que tienen. En esta edad son muy sociables, por eso, verlos jugando solos no es normal.

El Juego Después de los 8 Años:

Después de los 8 años los preferidos son los juegos que requieren mayores destrezas como rapidez mental, desgaste físico, mayor número de reglas y restricciones.

A la Hora de Jugar:

* Haga preguntas a sus hijos sobre lo que están haciendo, sin que se convierta en un interrogatorio.

* Felicítelos por sus logros y hágales saber las debilidades en la cuales debe mejorar.

* Establezca límites, enseñándoles lo que es aceptable y lo que no.

* Evalúe los comportamientos de su hijo ante el fracaso, su manera de expresarse, dificultades motrices o sensoriales (visión, audición…) o inmadurez en el juego para la edad que tiene. Esto permitirá que se tomen las medidas necesarias sin que se agudicen los problemas.

*Planificar con nuestros hijos lo que vamos a hacer juntos, les hará sentirse partícipes de las acciones familiares y se sentirán parte implicada de la familia.

 

*Debemos dejarnos arrastrar por la lógica infantil, sin perjuicio de poder aportar ideas y pautas que el niño pueda utilizar. Es importante que el adulto sea el que se adapte al juego del niño, y no pretenda que éste salga de él.

 

*Hablar de jugar juntos no significa necesariamente jugar en un espacio predeterminado. El juego puede nacer de cualquier momento, de cualquier circunstancia y en cualquier espacio.

Cómo debemos enfocar el juego

 

Jugar en familia debe ser un acto natural y espontáneo, contemplado dentro de las actividades familiares, como una actividad más de todos los miembros de la familia, no sólo de los hijos. Tanto para niños como para padres, el juego es necesario en su relación.

 

Es fundamental la práctica habitual del juego desde los primeros años de vida del niño y ejercitarlo de manera continuada durante su crecimiento.

 

Jugar desarrolla la capacidad de disfrutar, de las cosas más cotidianas de la vida y hacer especiales momentos que tal vez por si mismos no dejarían de ser una actividad normal.

 

Los padres debemos tener plena confianza en la capacidad de nuestro hijo para jugar y otorgarle la iniciativa.

 

En un próximo artículo estaremos dándoles ideas sobre juegos divertidos y didácticos que puedan resultar provechosos para toda la familia.

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