12 Reglas de la Disciplina Autoconsciente


No pedimos a los niños que sean perfectos, que estén ahí sin molestar. Estamos dando forma a sus vidas, enseñándoles valores, enseñándoles respeto.La disciplina consciente consiste en hacer la vida previsible para tu hijo y fijar límites que le hagan sentirse seguro. Consiste en que tu hijo sepa qué puede esperar y qué se espera de él, en diferenciar lo que está bien de lo que está mal y en juicio de valores.

Esto consiste en enseñar al niño a obedecer una determinada serie de normas. Los niños pequeños no son malos a propósito, simplemente sus padres no les han ayudado a aprender la forma correcta de comportarse. En cambio cuando los padres crean estructuras externas para refrenar a sus hijos, les ayudan a desarrollar el control.La finalidad última de la disciplina consciente es ofrecer a nuestros hijos la posibilidad de aprender a tomar buenas decisiones, a ser responsables, a pensar por ellos mismos y a actuar de una manera socialmente aceptable.  Nos preocupa sobre manera el hecho de que nuestros hijos crezcan sin una dirección correcta con parámetros y reglas claras establecidas que les permita abrir caminos fáciles hacia las diferentes situaciones que se le presentan en la vida, por este razón hemos realizado una compilación detallada de los aspectos más relevantes que hemos estudiado en nuestros módulos para que tu tengas una manera efectiva y concreta al aplicarlos con tus hijos. Te garantizo que no te fallarán!!!!

Los doce ingredientes de la disciplina consciente son:

1.- Se conscientes de tus propios límites y pon normas

Deja claro lo que esperás del niño, informándole previamente. Establece unos límites, unas normas y manténte firmes en ellas.

2.- Analiza tu propio comportamiento para ver que le estás enseñando a tu hijo.

La forma en que resolvemos una situación será la manera de mostrarle al niño en qué consiste controlar las propias emociones: establecer límites sin enfadarnos, actuar en vez de reaccionar, afrontar con serenidad las situaciones estresantes o en cambio si gritamos, somos maleducados, etc. nuestro hijo con toda probabilidad incorporará nuestro comportamiento a su repertorio particular.

3.- Escuchate para asegurarte de que eres  tu quienes estás al mando, no tu hijo.

Ser padre significa estar al mando. Si llegado el caso después de intentar que tu hijo coopere, o de haber probado todos los trucos que te sugiero no te funcionan, debes  ser tu quien tome las riendas.

Si dices cosas como “ mi hijo no me deja ….”, “mi hijo hace que yo haga….” “ mi hijo no me permite….” o algo parecido tu no estás al mando.

4.- Cuando sea posible planea con antelación; evita situaciones o circunstancias difíciles

Con niños muy pequeños que aún no poseen las habilidades cognitivas para entender por qué algo está fuera de los límites, es mejor evitar las situaciones más confilictivas. Evitad las situaciones que sean demasiado (demasiado ruidosa, demasiados niños, demasiado excitante, demasiada actividad, demasiado exigente como tenerle sentado más tiempo del que pueda soportar, que le exija demasiado físicamente como un largo paseo…). La palabra clave sería PLANIFICAR. La planificación previa quizá no resuelva todos los problemas pero está claro que puede aliviar los que se repiten siempre que aprendamos de ellos.

5.- Analiza la situación con los ojos de tu hijo

Lo que en un niño pequeño parece ser agresividad es simple curiosidad, falta de coordinación, dolor de dientes (y por eso te ha mordido…), o puede que esté exhausto o que simplemente hayás sido inconstante a la hora de marcarle los límites.

6.- Tu decides dónde y cuándo

Hay situaciones que requieren de una solución rápida. Usa tu juicio e ingenio, pero no busques excusas ni te pierdes en largas explicaciones.

7.- Ofrece opciones de final cerrado

Los niños pequeños suelen cooperar más si se les da  a escoger, porque eso les da sensación de control. En vez de amenazar o sobornar a vuestro hijo procura hacerle intervenir y que se sienta parte de la solución. “Qué quieres recoger primero, los cubos o los muñecos?”

8.- No tengas miedo a decir que no

Es importante que los niños entiendan que existe una amplia gama de emociones humanas, incluidas la tristeza, la ira y la exasperación. Si no les enseñamos a  aceptar un no por respuesta estaremos condenando a nuestros hijos a un crudo despertar. Por lo tanto decir no cuando resulta necesario no les perjudica.

9.- Corta de raíz cualquier comportamiento no deseado

Detén a  tu hijo antes de que actúe o en pleno acto. Es importante que ayudes a tu hijo a entender qué le ocurre cuando se porta mal. Pon nombre inmediatamente a su emoción “ya sé que estás (emoción)” para que la identifique. No le hagas sentir culpable por ello ni le acuses de ser malo, y deja que descubra que las emociones si bien no son incorrectas no sirven de excusa. Con esto enseñas a tu hijo a identificar y controlar sus emociones.

10.- Alaba el buen comportamiento y corrige o ignora el malo

Es más importante apreciar el buen comportamiento que reprimir el malo. Se conscientes de qué premias ofreciendo tu atención (lloriqueos, berrinches, quejas, gritos…) y deja de hacerlo si es así y elogia el buen comportamiento.

11.- No recurras al castigo físico

Porque es una solución momentánea, porque es injusto, porque le enseñas que la violencia está bien y fomenta la agresión.

12.- Recuerda que ceder no equivale a querer.

Si impones una disciplina consciente estas ayudando a tu hijo a darse cuenta de que cooperara es divertido y de que si se porta bien se siente mejor.

Si no ayudas a tu hijo a conocer los límites le estás haciendo un flaco favor, y no está aprendiendo a controlarse

Se constantes y claros en las normas. Te sentirás mejor contigo misma y con la clase de padres que eres, y por ende tu hijo se sentirá más seguro. Sabes cuáles son tus límites y te respeta por tener palabra. Te querrá por tu honestidad, y sabrá que cuando dices algo lo cumples.

2 comments so far

  1. Rafael Moreno on

    Hola, en primer lugar felicitaros por vuestro blog. Me parece que tratais temas muy interesantes para los que tenemos la mayor tarea que pueda existir: educar a nuestros hijos. El interrogante y la preocupación que tengo ahora mismo es la de cómo afrontar las mentiras de mi hijo de 11 años sobre todo en las tareas escolares. Tanto mi mujer como yo hemos hablado con él de forma tranquila haciendole ver las repercusiones negativas que puede tener sobre él y sobre su entorno más cercano (familia y amigos). La teoría la sabe muy bien pero el continua con el hábito de hacerlo. Y claro, nosotros nos damos cuenta de ello. Personalmente es algo que no soporto ni he soportado nunca: la mentira, el que me tomen el pelo. Y sobre todo yo me enfado mucho con él ya que tengo un carácter más fuerte o si se quiere decir agrio. Sé que esto puede repercutir sobre mi relación con él, sobre la confianza mútua, … Pero la verdad es que estoy perdido. En el momento de producirse la mentira, el plano emocional me puede más que la razón. Cómo puedo afrontar la situación.

    Muchas gracias

    • hijosypadres on

      Rafael, hola como estas. Gracias por tu comentario y reconocimiento que nos anima a continuar en el empeño que nos hemos propuesto. Respecto a tu consulta sobre cómo puedes afrontar positivamente las mentiras de tu hijo para ayudarle a que deje de hacerlo; con la habitual advertencia de que nuestro concepto, consejo y opinión en ningún caso sustituye la ayuda profesional puntual en los casos en que se requiera, gustosos te hacemos los siguientes comentarios y apreciaciones que estamos seguros te resultarán de gran utilidad:

      1. Lo primero que te sugerimos entender y recordar siempre, es que se trata de un niño de 11 años de edad. Es decir, que por su desarrollo cognitivo e intelectual atraviesa por una etapa que lo hace proclive a mentir, a querer salirse siempre con la suya, a ganar, a medir fuerzas con sus padres (o con quien pretenda ejercer control o autoridad sobre él), a sentirse ganador, etc.
      2. En concordancia procura ser firme pero evitar exaltarte en verdad. Trata de aparecer exigente y ejercer firmemente tu autoridad sobre él, pero sin alterar realmente tu genio o estado de ánimo. Ello te permitirá de alguna manera sustraerte y ver la verdadera dimensión de la situación. Recuerda siempre que tu eres el adulto.
      3. En tercer lugar, cumplidos las dos recomendaciones anteriores y con ellas puestas de presente siempre, te sugerimos que inicien un dialogo más estrecho con el niño; revisen Ustedes como Padres el tipo de comunicación que están teniendo con su hijo. Seguramente que encontrarán muchos aspectos en donde mejorar: mas actividades que puedan realizar juntos, mas tiempo compartido, más dialogo y comprensión que permita generar en tu hijo mayor grado de vinculación y confianza.
      4. Revisen si eventualmente pueda existir alguna conducta o actividad de parte de Ustedes que el niño reproche o le moleste y frente a la cual busque atención negativa o reaccione de alguna forma o que desencadene de alguna forma la idea de mentir.
      5. Bien sabes que “Las palabras conmueven, pero el ejemplo arrastra”. Empeñate en mostrarle al niño eventos en los cuales tu dices la verdad ante terceros y como ello resulta positivo siempre en la vida.
      6. Muéstrale como los padres “siempre lo saben todo” y que es mejor que no pretenda engañarlos porque es imposible, ya que siempre se enteran o saben la verdad.
      7. Cuando el niño mienta, hazlo saber por el inmediatamente que te has dado cuenta o que sabes que te esta mintiendo y muéstrale porque lo sabes y ajústale la consecuencia o castigo prometido por mentir. Ustedes mas que nadie, han de saber que le duele más al niño: Ej. Quitarle la televisión, el Wii, el Nintendo, un juguete, etc.
      8. Si te miente respecto de las tareas, haz un trato con el profesor o profesores en el sentido de que sepan que te miente en ese aspecto, pero además que si eventualmente tu debes comunicarte telefónicamente con ellos (delante de tu hijo) para confirmar la información que él te da al respecto, ellos entiendan el llamado y actúen en concordancia.
      Por último, no te atormentes por las reacciones que puedas haber tenido hasta ahora con tu hijo. Lo importante es que eres consciente de la necesidad de mejorar y en tal sentido, olvida lo que ha pasado y vuelve a empezar procurando errar cada vez menos.
      Cordial Saludo.
      PadresExpertos.com


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